22/10/11

En la noria de la historia *-*


Las aspas de la noria de la historia giran constantemente ante los amaneceres de la vida.
Son las mismas, se repiten, ninguna aprende de la otra aunque saben que su final se consume en el mar de la memoria.
De entrada en ella, se busca al que ya no queda, y entre sus laberintos se cuentan embustes sobre una inexistente eterna vida bella.
En sus muros, dibujados en lienzos invisibles, se aprecia el escándalo de colores que mal interpreta esta linda aventura por los frondosos bosques de nuestra existencia.
Que diría Machado aun inmerso por su camino, que la mar siempre nos espera y que todo lo echo seria olvido.
Melancólico, solo, perdido... le diría que la juventud a renacido y que el valor vence al miedo que producía el conocimiento de nuestro destino.
Bajo una capa de felicidad se alumbraría el azul del cielo, porque habremos logrado entender que no es cuestión de llenarse bien los bolsillos, sino que es evidente que el que menos tenia menos habrá perdido, y el que un día fue justo, con el, justos los amantes en la vida habrían sido.
Y solo doy las gracias a Allah, porque únicamente el sabe del colofón de nuestro torpe rumbo y el dará lugar al final de esta incesante pero monótona atraccion, ojala con honorable función, aturdida bajo las sombras del olvido.

15/10/11

Por dentro *-*


Quema en tal noche especial tu recuerdo.
Si, quema incesantemente por dentro.
Aun me viene el susurro del viento con tu nombre por bandera,
y mi vida, tu, por dentro se inquieta.
El ardor sigue caldeando y se produce una fuerte humareda.
Sigue quemando, porque ni en Otoño la lluvia llega.
Puede que una sonrisa la apacigüe,
la inspira, en su retorno por primavera.
Tu tan especial que no llegas, te quiero, aunque por cielo y mar para alcanzarte me cierran la carretera... Y no será por primera vez que te diga un te quiero sin saber donde deparas... o quizás donde mi vida, tu, me espera.
Quema por el día algo especial, que me hace sentir que es mejor la soledad que el recuerdo que atormenta.
Y mantengo la esperanza, aunque las palabras engañan, que la tuya es especial.
Soy vagabundo sin deriva, en un mundo de corazones que me cubren del frió invierno y que espera otra estación donde le regalen una flor, una sonrisa y una canción para que siga vivo el sentimiento y se cumplan cada uno de nuestros sueños.