5/5/16

7 años... De viaje en relatos

Gritar palabras en silencio y susurrarlas en cada entrada a lo largo de estos 7 años.

Describir las sensaciones que produce este viaje que se adentra en los más extraños laberintos donde conviven risa y llanto, allá donde se logra sentir una sonrisa y acariciar una angustia… rincones diferentes de una vida que ilusiona, indigna, realza, impacta, ama y hace amar bajo los brazos de un tiempo que no cesa, que corre y corres como loco tras sus pasos, que marca y lo marcas con flechas en el calendario, que vive y mueres en el intento por alcanzarlo.

Un tiempo que lleva a la reflexión profunda bajo un silencio que te recoge, que te invita a entender lo mas oculto de aquellas historias que son claves para la vida, buscando una inflexión urgente que huya de las heridas, que despiste a las rutinas, que alcance el calor de unos abrazos que te aseguren en tu camino, un sendero largo pero eficaz con la paciencia como bandera, la perseverancia y el corazón en cada acto, la pasión y la humildad en cada meta conseguida.

Caminos intensos, donde se cruzan las miradas y se miden los actos. Donde algunos caminantes van de la mano desde sus principios y no se abandonan, donde otros prefieren seguir otros rumbos y se marchan, donde hay quienes corren y se agotan y otros se dejan llevar y no alcanzan… donde quedan los valientes que no se niegan, que se enfrentan a grandes desafíos y confían, aquellos que insisten en sus sueños, que no se rinden frente a los múltiples obstáculos y al final, con gran satisfacción, los alcanzan.

4/4/16

Signos

Signos entre los rincones, signos que nos alzan, que nos llevan, que nos calman... signos que se despedazan tras descubrir sus entresijos.

Aquellos signos de cambios, signos clave tras las miradas, tras los silencios, las caricias y las palabras... Signos del caminante intenso, del sendero primaveral profundo y personal, que lleva a tanto y trae a nada.

Los "Trazos invisibles y seguros" de aquel poema de misteriosos versos, la tendencia a contemplarte con carencia de expresión, como si aquello que sueño se refuerza alejado de la almohada, como si el refugio de tus abrazos son la patria de mis serenas madrugadas, como si el amor de las estrellas solo luce cuando todo se apaga.

Y entre tanto misterio, descubres amaneceres de signos turbulentos y noches de ilusiones mas claras.

28/2/16

Si la vida te sonríe...

Si la mañana sonríe, no cierres las ventanas, siente las caricias del aire fresco darte los buenos días, no mires el reloj y envuélvete en los abrazos del viento, que susurra alto directo al corazón “No marques límites a tus sueños, marca inmensos infinitos”

Si la tarde sonríe, tómate un café, siente el aroma del placer, pasea por el parque de la hermosa soledad, escucha la canción que te debes, valórate frente al espejo del tiempo y no te detengas.

Si la noche sonríe, grita el te quiero que te quema, llora el miedo que te ahoga, rompe con la cadena del dolor, haz preguntas y busca respuesta, pero jamás te quedes a oscuras.

Si la vida te sonríe, no le devuelvas la sonrisa… sino compártela.

2/1/16

Sentir, escuchar y observar sin miedo

Amor hacia las historias que cuentas sin palabras, certeza e incertidumbre en la misma oración de la vida...

Te escucho, te siento... te observo,
¿Cuánto ha pasado? ¿Cuánto camino?... Demasiada vuelta para hallarnos en el mismo destino.
Muchas sensaciones y falta de escalofríos. Tanta ilusión y miedo absurdo de perder lo establecido.

Te observo, te escucho... Te siento.
Seré el color sin nombre de aquel cuadro perdido, la distancia que recorre la sensación de olvido. "La nostalgia y su debate"... el extraño de aquel afecto sincero, respetuoso e intenso cariño.

Te siento, te observo... te escucho.
Aquello que expresa en alto tu sentimiento, lo que el mar susurra a través del viento. También el dolor que gritas por dentro, la llama que se enciende por lo alto y que arde en silencio.

Detenerse un momento para sentir, escuchar y observar sin miedo... ser capaces de manejar el empuje imparable del tiempo.


10/10/15

Preguntas en silencio

Vino de nuevo el silencio a contarme una bella historia y me recosté a su vera para escuchar y sentir lo que florecía dentro de mi.
El, como siempre tan sabio, acabó haciéndome reflexionar... tantas pocas preguntas en el aire y tanta cantidad de respuesta expuesta sin encontrar...

¿Cuánto pesa el sentimiento de la distancia? Aquel recorrido del corazón hacia la hermosura de un amanecer.

¿Cuánto mide el sentimiento de un recuerdo? Aquella balanza que se inclina hacia la imaginación de un lugar, de un instante, de un especial ser.

¿Cuántas palabras para acallar silencios del alma? y ¿Cuántos silencios para gritar en alto lo que sacude nuestra calma?
¿Cuántos abrazos y golpes por la espalda? ¿Cuántas sonrisas y llantos que espantan? ¿Cuántos diablos que como ángeles cantan?

¿Cuántos te quiero en la noche se aclaran? y... ¿Cuántas estrellas por momentos brillan y se apagan?

La historia la relataré en otra ocasión... tal vez al hallar las respuestas, o tal vez nunca... en ocasiones las preguntas nunca acaban.

23/8/15

Más lejos que el viento

Dormir sobre las almohadas de dorados recuerdos, las caricias del tiempo que arrastran hacia aquel banco de miradas, que gritaban en alto tus sentimientos sin ser capaz de ocultar nada.
Fragilidad de un rostro descubierto por su sincera claridad frente a la inspiración, verla fijamente a los ojos alcanzando a descubrir lo mas intenso de un amor que jamas desvanece.

Abrazado a la sensación de ser nube en un claro cielo, sin razones ni argumentos sobre el querer, simplemente alcanzado por las flechas de la franqueza que te transmite el sencillo misterio de su blanca tez,

Que viva el amor verdadero, aquel que solo dice en miradas, aquel que solo acaricia en silencios, aquel que va más lejos que el viento, que logra atravesar los sueños.


30/6/15

Noches de reflexión

Noches de verano, en reflexión sobre la vida. Sin silencios, acompaña el susurro del viento... mágica e intensa melodía.
El pensamiento del que vive eterno en la huella que marcan sus buenos actos y del que muere en vida sin ilusión ni perspectiva.
Esas noches donde no hay luces que atormentan, simplemente soledades de fiel compañia. El interior late de sentimientos, aquel reflejo en papel infinito que requiere ese corazón que de amor, de indignación, de empatía y algo de esperanza palpita, para no apagar la lumbre de ilusion frente al nuevo día que se aproxima.

Nacemos arriesgando, en cambio, mientras perdemos la inocencia muchos van perdiendo la valentía, se encierran en la tristeza que consume, frente a intentar abrir las multiples puertas que ofrecen calma y alegria.
El tiempo nos aplasta, cuando ciertamente las riendas de este deberían estar en nuestras manos, viviendo y no enterrando las dulzuras de la vida.

Llamamos complicado a lo que negamos enfrentar, decimos imposible sin siquiera comenzar, tiramos la toalla y lloramos las consecuencias del final.
Pero nuestro corazón palpita, buena señal, en esas noches de verano en reflexión que cuando acaben, pueden ser la gran razón de un nuevo y bello despertar.